Reflexiones de un psicopata
Amor y mujeres
Un seductor hace que la mujer crea que será fácil dominarlo; la infeliz termina por transformarse en esclava en poco tiempo.
Cuando la musa sostenga que es preferible morir a ser mujer sin encantos, se aproximará el fin de su arte. Aunque tal vez este terminase por ser tragedia o comedia.
El amor tiene más miedo al cambio que a la destrucción.
Cuando se está frente a un ser que piensa que la única cura es el amor, estamos frente a un envidioso, pero con aspiraciones a llegar más alto.
El filósofo
Cada persona tiene su propia filosofía. En algunos filosofan las carencias, en otros sus riquezas.
Para filosofar era menester taparse los oídos. Un filósofo que se preciara de tal debía ser sordo para la música de la vida. Creer que toda música es música de sirenas es una de las supersticiones más antiguas de los filósofos.
El filósofo antiguo no comprometía su corazón. La filosofía era una especie de vampirismo.
Hasta el animal más elemental puede sentirse feliz de lastimar a otro. Pero concebir y disfrutar de la alegría del prójimo es un gran privilegio de los animales superiores. Entre los humanos son raros estos ejemplares, a punto tal que contamos con filósofos que niegan la alegría compartida.
A mi sufrimiento le llamo “perro”. Es fiel, inoportuno, desvergonzado, gracioso e inteligente como ese animal y puedo discutir y arrojarle mi malhumor tal como hacen los demás con un verdadero perro, o con su empleado o con su mujer.
Un seductor hace que la mujer crea que será fácil dominarlo; la infeliz termina por transformarse en esclava en poco tiempo.
Cuando la musa sostenga que es preferible morir a ser mujer sin encantos, se aproximará el fin de su arte. Aunque tal vez este terminase por ser tragedia o comedia.
El amor tiene más miedo al cambio que a la destrucción.
Cuando se está frente a un ser que piensa que la única cura es el amor, estamos frente a un envidioso, pero con aspiraciones a llegar más alto.
El filósofo
Cada persona tiene su propia filosofía. En algunos filosofan las carencias, en otros sus riquezas.
Para filosofar era menester taparse los oídos. Un filósofo que se preciara de tal debía ser sordo para la música de la vida. Creer que toda música es música de sirenas es una de las supersticiones más antiguas de los filósofos.
El filósofo antiguo no comprometía su corazón. La filosofía era una especie de vampirismo.
Hasta el animal más elemental puede sentirse feliz de lastimar a otro. Pero concebir y disfrutar de la alegría del prójimo es un gran privilegio de los animales superiores. Entre los humanos son raros estos ejemplares, a punto tal que contamos con filósofos que niegan la alegría compartida.
A mi sufrimiento le llamo “perro”. Es fiel, inoportuno, desvergonzado, gracioso e inteligente como ese animal y puedo discutir y arrojarle mi malhumor tal como hacen los demás con un verdadero perro, o con su empleado o con su mujer.

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