sábado, febrero 04, 2006

Reflexiones de un psicopata

Amor y mujeres

Un seductor hace que la mujer crea que será fácil dominarlo; la infeliz termina por transformarse en esclava en poco tiempo.

Cuando la musa sostenga que es preferi­ble morir a ser mujer sin encantos, se apro­ximará el fin de su arte. Aunque tal vez este terminase por ser tragedia o comedia.

El amor tiene más miedo al cambio que a la destrucción.

Cuando se está frente a un ser que pien­sa que la única cura es el amor, estamos frente a un envidioso, pero con aspiracio­nes a llegar más alto.


El filósofo

Cada persona tiene su propia filosofía. En algunos filosofan las carencias, en otros sus riquezas.

Para filosofar era menester taparse los oídos. Un filósofo que se preciara de tal debía ser sordo para la música de la vida. Creer que toda música es música de sire­nas es una de las supersticiones más anti­guas de los filósofos.

El filósofo antiguo no comprometía su corazón. La filosofía era una especie de vampirismo.

Hasta el animal más elemental puede sentirse feliz de lastimar a otro. Pero con­cebir y disfrutar de la alegría del prójimo es un gran privilegio de los animales superiores. Entre los humanos son raros estos ejemplares, a punto tal que conta­mos con filósofos que niegan la alegría compartida.

A mi sufrimiento le llamo “perro”. Es fiel, inoportuno, desvergonzado, gracioso e inteligente como ese animal y puedo dis­cutir y arrojarle mi malhumor tal como hacen los demás con un verdadero perro, o con su empleado o con su mujer.